domingo, 28 de enero de 2018

La democracia del gas toxico,las armas y la muerte.

Una nube de gas toxico se cierne sobre casi toda Tegucigalpa. Militares y policías corren de un lado a otro para sofocar la rebeldía de los que rechazan la reelección ilegal, el fraude y la dictadura.
No es una  fiesta, es un día de guerra y desesperanza para los hondureños decentes, los que rechazan los pactos de impunidad, las redes de corruptos, las violaciones a la constitución, la pobreza y  la impunidad.
A estas personas es que atacan los militares, hijos del pueblo, con familias empobrecidas por políticos como los que les mandan a matar a sus hermanos, si sus hermanos de clase, que comparten con ellos un presente común, madres solteras criando un montón de “guasalos”, vistiéndolos con lo que les regalan o pueden comprar en la tienda de segunda mano.
Militares que cuando mucho terminaron la primaria, con cuadernos de reúso, descalzos, sin lo básico siquiera para aprender, con hambre, porque en casa solo se comía cuando había que comer y la mayoría de veces no había.
Estos son los que defienden al tirano, paradoja de la democracia, que como declaro su santidad el papa Francisco, “los empobrecen primero, para que voten por ellos después”, es algo contrario a toda lógica que defienda yo al responsable de mi desgracia y la de los míos, es inentendible, pero así funciona la mente desde la ignorancia.
Hoy Tegucigalpa rinde tributo a la democracia de los gases lacrimógenos, de las armas, de la imposición, de la burla, de la indecencia, de la inmoralidad, de la imposición, pero sobre todo y por sobre todas las cosas de un pueblo que se levanta en contra de todos los males que representan, el Partido Nacional y su cara visible Juan Orlando Hernández al que rechazan vehementemente.
Y ya Hernández, dijo que esta listo para ganar en el 2022, bien por el que busque ganar  una, porque hasta ahora no gano ninguna.
MACH.
27.01.2018

lunes, 22 de enero de 2018

Futuro Tenebroso

Tenebroso. Que esta oscuro o en tinieblas. Que produce miedo. Que anuncia desgracia.

A mitad de esta semana, los cimientos del poder económico en Honduras fueron sacudidos por una carta publica que el señor Adolfo Facusse, ex presidente de la Asociación Nacional de Industriales, ANDI y del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, COHEP, enviara al señor Luis Larach, actual presidente de la agrupación empresarial, que aglutina a las cámaras de comercio en industrias de todo el país.

En esa carta de visión casi profética, “Fito” Facusse, le advierte a los empresarios de lo que va a ocurrir con ellos, de continuar apoyando a gobiernos corruptos, solo por defender a algunos empresarios picaros que viven haciendo negocios sucios con el estado, sin pensar en los verdaderos empresarios, los que se fajan todos los días para producir y vender y así generar las ganancias que esperan como retribución a su esfuerzo.

Facusse invita a la empresa privada a “liderar”, junto al pueblo, la transformación del país, provocando y acompañando los cambios necesarios para que Honduras pase de ser un estado semi-feudal , a un verdadero estado capitalista, en donde se lucha permanentemente por mejores condiciones para todos los ciudadanos, entendiéndose que este es el motor generador de riqueza y oportunidades.

Advierte Adolfo Facusse, que el mayor enemigo del empresariado es un pueblo pobre, porque el empresario produce bienes y servicios para comercializarlos, sin embargo en un mercado sin poder adquisitivo, es imposible crecer y desarrollarse , ya que la demanda es mínima , y la oferta puede ser mayor , lo que irremediablemente lleva a la quiebra a los productores. La pobreza solo es capaz de generar dos cosas: más pobreza, y estallidos sociales incontrolables. Los pobres no pueden comprar , porque no tienen con que hacerlo.

Casi profetiza, que un día, los ciudadanos que viven en los cinturones de miseria que viven en los “cerros” alrededor de Tegucigalpa, puedan descender de allá, para reclamar igualdad de condiciones, y que no habrá ejercito alguno capaz de detenerlos. Si seguimos así, todos vamos a perder, afirmo Facusse.

De más esta decir que quien escribe esta de acuerdo en su totalidad con lo escrito por Adolfo Facusse, y quiero decir aquí que, desde que leí, la carta, me cuestione por dos cosas: la primera es si fue verdaderamente Adolfo Facusse quien escribió la carta, algo para lo cual aun en este momento no tengo una respuesta concluyente. La segunda es , el porque, hacia donde nos quiere guiar esta carta, cual es el objetivo real de la comunicación y de hacerla publica, bien pudo ser enviada bajo el sello ”confidencial”, mas sin embargo se opto por hacerla del conocimiento de la totalidad de los hondureños.

Ayer tuve la oportunidad de ver y escuchar a Facusse en un foro, que por poco no veo, pero que gracias a que cuento con amigos valiosos, fui avisado en el momento en que se desarrollaba el programa, que casi con seguridad me habría perdido. Y menos mal por que allí Facusse contesto la segunda de mis preguntas, el porque. Finalizando el programa, en los minutos que usualmente se dan a los ponentes, para que expresen su mensaje final, el empresario dijo “lo que yo persigo es provocar que la empresa privada tome la bandera de las recomendaciones contenidas en el informe del 2011 de la Comisión de la Verdad y Reconciliación para Honduras, y luche por su aprobación”. Podemos aceptar dijo Facusse, que “Hernández se quede estos cuatro años, pero que se comprometa a aprobar todas las 64 recomendaciones” dijo, en el informe de la CVR se habla de 84 y que este sea el punto de partida para la paz y la reconciliación en el país. No acabo de entender como quedan en esta solución planteada por don Adolfo, los asesinatos de civiles, los delitos electorales, y tantas cosas más que serian legitimadas si permitiéramos y aceptáramos que Hernández es presidente constitucionalmente electo.

Es así como la carta de Facusse muestra sus intenciones verdaderas, echarle tierrita al fraude, a la reelección ilegal y a los negocios sucios del estado bajo la egida de Juan Hernández, lograr el reconocimiento interno de este, mediante “el compromiso de aprobar las recomendaciones” de la CVR. Seguir manteniendo la impunidad, los negocios sucios y profundizar el arraigo del sistema, por cuatro años mas, para como diría un general de verdad, no como los hondureños, para recomponer las tropas y encontrar una nueva estrategia para que todo siga igual.

Pasa por alto “Fito”, que Honduras es una sociedad polarizada, que mas del 70% de los hondureños no quieren ver a Juan Orlando Hernández, de ninguna manera, ni un minuto mas en el poder, por lo que cualquier negociación para detener, aunque sea de momento, la crisis y el exacerbo de la población, pasa por la salida de Hernández y su partido, del poder desmontando toda la estructura corrupta con que ha cooptado todos los poderes del estado. Otra forma, me parece rayando la utopía. La paz y la tranquilidad de Honduras y los hondureños, empieza con la salida de Hernández de la presidencia de la Republica, a partir de allí, se pueden construir las cosas que se quieran. Y con todas mis fuerzas deseo que no terminemos como otras veces, negociando la ley, por el beneficio de una paz, que solo pospone los grandes problemas sociales y éticos que a diario vivimos y que nos hace ser lo que somos, un remedo de país. Poner la tierra bajo el tapete, no es la solución, porque aunque la visita no mire la suciedad bajo el felpudo, ella sigue estando allí.

MACH



21.01.2018

sábado, 20 de enero de 2018

El recuento de los daños

Nada tiene que ver el título de este artículo, con la famosa canción de la controvertida cantautora originaria de México, Gloria Treviño, en la farándula “Gloria Trevi” quien es famosa por su mediática forma de vivir la vida y quien hace algunos años se vio envuelta en un escándalo de índole mundial, con, el en aquel entonces su productor musical y representante artístico, Sergio Andrade.

En este artículo vamos a tratar de poner en contexto “el recuento de los daños” y el tratamiento mediático e institucional que se da a estos, daños ocasionados por la crisis política actual, que vive Honduras, a raíz del ya casi probado fraude electoral, en el proceso eleccionario del pasado 26 de Noviembre pasado, en el que el TSE ha declarado ganador a Juan Orlando Hernández, resultado que hasta hoy no es aceptado por los partidos que más simpatizantes aglutinan en sus filas.

Tras la demora en declarar un ganador por parte del TSE, y ante la certeza popular, que lo que se cocinaba era un fraude, para favorecer a Hernández, los miembros de la oposición en Honduras, se movilizaron en protestas que se extendieron por todo el país. Recordamos como las imágenes de tomas de carreteras, inundaron las redes sociales. Con las acciones rebeldes vino la acostumbrada represión, con la que las tiranías pretenden siempre resolver el descontento.

En uno de tantos episodios represivos, murieron los primeros hondureños, merced a las balas disparadas por los militares sedientos de sangre indefensa. Y los ánimos de los protestantes se dispararon, lo que fue aprovechado por los militares y policías, quienes en un acto estratégico, le prendieron fuego a un camión del ejército, culpando a la oposición de haberlo hecho. Fue desgarrador el cuadro, de la matriz mediática hondureña oficialista, llorando a gritos por el daño a aquel camión.

“Criminales quienes atentan contra la propiedad pública y privada” gritaban. Y gracias a la tecnología queda al descubierto que quien le prendió fuego al camión fue un policía mismo, con lo que el llanto y el dolor desaparecieron. No es igual si el que quema algo es uno de los nuestros, o de los del otro bando. De los hondureños que murieron aquel día, nada se dijo, no causaron llanto, ni luto nacional, es como si el valor de un camión fuera superlativamente mayor que la vida de un ser humano.

Y siguieron las protestas y la represión también, y con ellos las victimas mortales del lado del pueblo indefenso y desarmado. Y como consecuencia de la defensa ante las balas, con piedras, resultaron vidrios rotos, y de nuevo el dolor, el llanto, los lamentos, las cabezas rapadas en señal de duelo, por todo lo material que se echó a perder , de los descalzos que fueron asesinados nadie dijo nada de nuevo.

Y continúo el descontento, y los infiltrados provocaron saqueos, que no fueron de ninguna manera evitados por las fuerzas del orden público. Algunos llegaron a creer que los saqueos eran legales, porque delante de las postas policiales pasaban las personas con electrodomésticos de gran tamaño, sin que los servidores de la ley dijeran absolutamente nada, era como si todos estuviésemos de acuerdo en aquellos actos.

Y de nuevo la matriz mediática, eleva los gritos al cielo, “oh Dios, que hicimos para merecer tanta ignominia, porque nos castigas así”, tantos daños materiales, y unos cuantos muertos, cosa sin importancia, de los plebeyos, desechables, daños colaterales, seres sin importancia, pero los daños materiales, que terrible castigo.

Y ayer el defensor de los derechos humanos, el Ombudsman, el defensor del pueblo, Roberto Herrera Cáceres, termino de darnos una cátedra, de cuantos e incuantificables son los daños que esta crisis nos ha traído a los hondureños, vista desde la óptica oficialista y mediática. Nos explicó que el derecho a la propiedad privada es un derecho humano que no se puede violentar, y que los daños a la propiedad privada y pública han sido inmensos, solo así pudieron causar tanto dolor.

De los derechos políticos (elegir y ser electos) y el derecho a la vida, no nos dice nada, probablemente porque en Honduras esos derechos se violan a cada minuto, por los que devienen en la obligación primigenia de respetarlos y hacerlos cumplir, o porque las vidas que se sacrificaron son vidas desechables.

O es posible, que también los derechos de primera generación en Honduras solo son para los de arriba, los chuñas no tienen esos derechos, al final ni los necesitan. Mas de 30 muertos, hondureños, que solo reclamaron por el respeto de los derechos que el defensor del pueblo, soslaya, bajo la importancia de la propiedad privada, del daño material, esos no significan nada para que nuestro Comisionado de Derechos Humanos ,los incluya en el recuento de los daños.

Así son las cosas, en Honduras. Mientras en el mundo entero se hace lo que sea para rescatar una vida, sin importar los recursos materiales, y al tener éxito, todos nos congratulamos, no pensamos si costo los millones de dólares que sean, pero salvamos una vida, en contraposición en nuestra patria, los daños más importantes son los daños materiales, los humanos, no tienen ninguna importancia. Un país que es así, es un país degradado moral y humanamente, y es sin duda un lugar peligroso para intentar sobrevivir.

MACH



16.01.2018