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martes, 11 de agosto de 2026

La paradoja hondureña: Cuando la complacencia social y el abuso bancario se dan la mano


Existe una narrativa muy sobada que resuena constantemente en las cajas de resonancia del sistema: "Los hondureños somos diferentes". Nos lo repiten tanto y desde tantos ángulos que al final termina pareciendo un mantra anestésico. Pero, si escarbamos un poco en el fondo de esa frase, nos damos cuenta de que su verdadera intención es justificar la abrumadora complacencia con la que las mayorías aceptamos cualquier abuso e imposición. Nos hemos acostumbrado a agachar la cabeza frente al grupito que mantiene secuestrado el poder político y económico del país, convenciéndonos de que nuestra resignación es, en realidad, un rasgo cultural o una peculiaridad de nuestro carácter. Sin embargo, hay áreas donde esa supuesta "singularidad hondureña" desaparece por completo y nos parecemos, punto por punto, al resto del mundo. El sistema financiero es el mejor ejemplo. La banca "nacional" no inventó la rueda; simplemente sigue al pie de la letra los patrones mundiales en el arte de idear mil maneras de meterle la mano en el bolsillo a los depositantes y clientes. Para muestra, basta un botón internacional: hace unos años, en España estalló el sonado escándalo de "las participaciones preferentes". Aquel fue un tinglado financiero ideado y ejecutado desde las altas esferas del sistema bancario español que dejó en la ruina a miles de pensionados, personas mayores que confiaron los ahorros de toda su vida a gestores que les vendieron gato por liebre. ¿Y qué pasó al final? Salvo contadas excepciones mediáticas, la impunidad casi total se impuso y nadie pagó de forma ejemplarizante por semejante estafa masiva. Esa misma lógica del despojo sigiloso opera hoy en nuestras latitudes, adaptada a nuestra propia realidad económica.
Hace un par de días me topé en TikTok con un video de un ciudadano hondureño que denunciaba a una conocida institución bancaria. ¿El motivo? Le habían debitado de su cuenta, sin su consentimiento ni autorización, una cantidad equivalente a unos $2.50 dólares bajo el concepto de la compra de un seguro. Analicemos el trasfondo de esta jugada por un segundo. Si este ciudadano no hubiera sido meticuloso al revisar su estado de cuenta, jamás se habría enterado de que tenía contratado dicho seguro. Eso le garantizaba a la aseguradora la jugada perfecta: el cobro constante de una prima sobre una póliza cuyo "beneficiario" ni siquiera sabía que existía, asegurando así cero reclamos en caso de un siniestro. Es la fórmula mágica del negocio bancario: "Estás asegurado, pero tú no lo sabes (y ojalá nunca te des cuenta)". Al día siguiente, vi un segundo video del mismo usuario. Contaba que el banco se había puesto en contacto con él, le había pedido disculpas de la forma más educada posible y le había reintegrado su dinero. El reclamante, sintiéndose satisfecho por la pronta respuesta, dio el asunto por zanjado. Pero es justamente aquí donde debemos detenernos y hacer el verdadero recuento de los daños. La historia no puede terminar con un "usted disculpe y aquí está su vuelto".

Primero, hay que ser bastante ingenuos para creer que el banco cometió ese "error" únicamente con ese cliente en particular. En los sistemas informáticos bancarios no existen las equivocaciones accidentales de un solo centavo que beneficien a la institución. Ese mismo débito automático llega todos los días, como un reloj, a miles de clientes que no revisan sus saldos con lupa o que sencillamente no entienden los desglose de sus cuentas. Pensemos, por ejemplo, en los miles de empleados de la industria maquiladora. Tras abrir su cuenta de planilla, la inmensa mayoría de ellos jamás vuelve a pisar una agencia bancaria; todas sus transacciones las realizan a través de cajeros automáticos para retirar su salario. Casi con certeza, muchos de ellos han sido "asegurados" sin haberlo pedido, sin haberlo firmado y sin saberlo. Y aquí es donde las matemáticas se vuelven escalofriantes: si en un solo mes logran aplicar esta microestafa a 10,000 clientes desinformados, el banco y la aseguradora se meten al bolsillo $25,000 dólares netos, limpios de polvo y paja, extraídos directamente del sudor de la gente trabajadora.

Y la creatividad para el despojo no se detiene ahí. Otro banco de capital mexicano que opera en el país tiene montado un esquema similar dirigido a un sector particularmente vulnerable: quienes reciben remesas. A estas personas se les impone un seguro con un costo aproximado de $1.00 dólar. La supuesta cobertura de este seguro es de apenas 4 horas contadas a partir del momento en que el cliente retira el dinero en la ventanilla, protegiéndolo en caso de que sufra un asalto en ese lapso. Si el usuario se niega a aceptar este cobro arbitrario, los empleados —probablemente presionados por metas corporativas imposibles— lo tienen de plantón en la agencia, dilatando el trámite y tratando de desesperarlo hasta que acepte el cobro con tal de salir de ahí con su dinero. Y, por supuesto, sobra decir que si a alguien efectivamente lo asaltan en ese periodo y pretende hacer valer la póliza, empieza para él un vía crucis burocrático diseñado para que desista del reclamo antes de ver un solo lempira de indemnización.

Frente a este panorama, cabe hacernos la pregunta inevitable: ¿Por qué estas instituciones se atreven a operar de manera tan impune? La respuesta está en la estructura legal de nuestro país. En Honduras no existe la figura del daño punitivo. En otros sistemas judiciales, cuando una empresa incurre en prácticas abusivas o fraudulentas de forma sistemática, los jueces no solo la obligan a devolver el dinero robado, sino que le imponen multas millonarias destinadas a castigar el comportamiento y a disuadir a otros de hacer lo mismo. En nuestro entorno, en cambio, el sistema está hecho a la medida del abusador. Para un banco, el riesgo de aplicar cobros indebidos es absolutamente cero. Si de 10,000 personas estafadas solo una protesta —como el usuario de TikTok—, el banco simplemente le devuelve sus $2.50 dólares, le ofrece una sonrisa ensayada, pide disculpas por el "error del sistema" y se queda con el dinero de las otras 9,999 personas que no se dieron cuenta. El delito se convierte, literalmente, en un modelo de negocio altamente lucrativo y sin costo penal o financiero. Es hora de empezar a desmantelar esa narrativa servil de que "somos un país diferente" como excusa para aguantar el despojo. No somos diferentes en la capacidad de sentir indignación; nos han hecho diferentes al despojarnos de las herramientas institucionales para defendernos. La banca no opera así por casualidad ni por errores informáticos, sino porque sabe que la supervisión estatal es débil o complaciente, y que la ley no tiene garras para castigar el abuso corporativo y además, lo más grave, los usuarios no llevan controles de lo suyo y en últimas se avergüenzan de hacer un reclamo por “tan poco dinero”

Mientras no exijamos leyes estrictas, entes reguladores verdaderamente independientes y reformas legales que incluyan sanciones ejemplares para los abusos financieros, la banca seguirá perfeccionando sus métodos para despojarnos de lo nuestro, un dólar a la vez, bajo la cómoda sombra de nuestra propia indiferencia. Hemos normalizado el abuso, y somos indiferentes a este tipo de microestafas que le dejan a los dueños de los bancos, enormes cantidades de dinero que diariamente se drena de los bolsillos de los más,para acrecentar el bolsillo de los menos. Esta de más decir que la complicidad estatal es fundamental para que robos de este tipo, sigan ocurriendo. Debemos reclamar con fuerza nuestros derechos y dejar definitivamente el sillon de la complacencia.

Dejenos su opinión…

MACH

11.08.2026



jueves, 12 de mayo de 2016

Las mafias en Honduras

Quien escribe, lo hace por el placer de escribir, de plasmar en un poco de letras un punto de vista, una idea, y forma alternativa de concebir e interpretar una realidad, un hecho, un destino. Así las cosas  quien escribe, mas allá del placer de hacerlo, no busca otra retribución personal en ello. Sin embargo para los que nos atrevemos a escribir es una motivación enorme, el ser leído, y que nuestros escritos, meros soliloquios esperanzados, provoquen discusión y  alguna  incidencia en aquellos que tienen a bien dedicar unos minutos importantes de su vida a determinar si lo que decimos tiene o no algo de razón. Este objetivo, generar controversia es uno que en general se alcanza en la mayoría de países del mundo.
Pero los hondureños, estamos hechos de otra materia, somos únicos, distintos a todos los habitantes del planeta. En Honduras los valores morales y éticos están invertidos, al grado que se condenan a las victimas en beneficio de los victimarios.El señor “presidente” Juan Hernández llamo a Rafael Callejas, culpable confeso de un rosario de delitos en Estados Unidos , hidalgo y ejemplo digno de imitar. Dígase lo que se diga, hágase lo que se haga, los hondureños seguimos siendo comparsas impertérritos de la obra teatral que termina con nuestras vidas y las de nuestras generaciones futuras. De nada sirve que se hagan públicos, documentados y con pruebas los actos de corrupción de los actuales desgobernantes, el robo al IHSS, SAG, Educa todos, IMPREMA, INJUPEM, INE y otras tantas instituciones mas saqueadas por la cúpula política corrupta, para invertir ese dinero, una parte  en la campaña política pasada y otra que lógicamente fue a parar a las bolsas de estos connotados ciudadanos. De nada sirve que se publiquen los asesinatos selectivos  de opositores políticos, defensores de derechos humanos. Las medidas cautelares de la CIDH , en vez de proteger, es el equivalente a colocarse una diana en la espalda.De nada sirve que se publique y se escriban ríos de palabras para denunciar la injusticia, la parcialidad, el tráfico de influencias, de nada, no pasa nada.
Así que no es raro que los que hemos decidido compartir nuestros puntos de vista con los demás, caigamos en un bache de desesperanza, un letargo provocado por los pobrísimos resultados que lo que hacemos causa en nuestra población. Pese a todo lo dicho anteriormente seguimos escuchando en nuestros connacionales, el conformismo típico, y esa tendencia que las mayorías hondureñas tienen de justificar a los ladrones que ocupan las cúpulas políticas, empresariales y religiosas del país. En el momento en que se genera una discusión sobre cualquier tema que nos atañe a todos, no es raro escuchar opiniones trilladas ya, pero repetidas siempre, “Si todos roban”, “este roba pero por lo menos hace algo”, “otros han robado y nunca me dieron nada, estos al menos me dan una provisión”  o en el peor de los casos siguen recordando al sempiterno Manuel Zelaya, para culparlo hasta por la destrucción de una esquina de la “sindone” de Turín. Inmediatamente que se toca el tema de la corrupción en el país, aparece Manuel Zelaya, como la excusa mágica y propicia, que justifica cualquier sinverguenzada de los actuales en el poder, y zanjar el camino hacia la discusión del asunto.
Y estando seguro que escribir sobre lo que hoy escribiré, no va a causar absolutamente nada en la hondureñidad, abordare esta cuestión, ya por que hace mucho creía necesario escribir sobre ello, ya sea por que un dilecto amigo me ha pedido que lo haga. Se trata de las mafias que operan en Honduras, no de las mafias del crimen organizado que operan al margen de la legalidad, sino de aquellas que operan “dentro” de la ley y que cubiertas por un manto terrible de impunidad , roban, extorsionan y despojan  de a poco a los ciudadanos de los que a bien les pertenece. Como un corolario al asunto de la policía nacional que de todos es conocido, el Comisionado Sabillon ha dicho, que mientras no se depuren las mafias que operan en las alturas, de nada sirve capturar a los de abajo, por que estos solo son los operativos de negocios ilícitos, que al ser sacados de circulación son sustituidos por los verdaderos delincuentes, los de cuello blanco. Alrededor de negocios lícitos operan en Honduras verdaderas mafias que tienen infiltrados todos los estratos del poder objetivo y subjetivo, quienes se valen  de un bochornoso tráfico de influencias para amasar grandes fortunas con la desgracia de los otros.
Voy a empezar a hablar de la mafia financiera, tal vez la más poderosa económicamente. En Honduras nunca se gana un caso legal contra los bancos, financieras, tarjetas de crédito o las aseguradoras, ellos eligen los miembros de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, escogen magistrados para la Corte Suprema de Justicia,  controlan la perniciosa “Central de Riesgos”, el instrumento de extorsión que usan para aterrorizar y en ultimas doblegar la voluntad de las personas que osen protestar por los abusos que cometen aquellos. Basta que a los banqueros se les antoje cambiar los términos de cualquier contrato y esa es un decisión inmutable, dogmatica, no puede ser cuestionada de ninguna manera. Las “autoridades”  que tienen la responsabilidad legal de equilibrar las relaciones comerciales de las chuñas con estos olímpicos empresarios de las finanzas, en general se hacen de la vista gorda, a cambio de migajas que les arrojan por debajo de las mesas, dejándonos a los hondureños en estado de indefensión delante de estos sucedáneos de Dios. Las leyes no aplican en el caso de estos, ellos están por encima de la ley, réquiem para la universalidad. Ellos mismos son la ley.
La siguiente mafia a la que me referiré hoy es a la que opera como dueña de los servicios de salud, responsable junto a las seudo autoridades, de la quiebra y desaparecimiento casi total del sistema publico de salud. Los grandes hospitales de Honduras, pertenecen también a miembros de la mafia financiera, por lo cual es valedero decir que la mafia de los servicios de salud, es una extensión de aquella y que por lo tanto las practicas son iguales o similares. En estos grandes hospitales, cuando el ciudadano llega, lo primero que le exigen es un respaldo económico generalmente tarjeta de crédito, y mientras le llenan su expediente, sutilmente le preguntan, que hace usted, donde vive y algunas otras cosillas que les permiten determinar que tan forrado esta  de dinero, o lo que es lo mismo cual es su capacidad económica inmediata, liquidez activa, para de acuerdo a estos datos tan interesantes, así formular el primer diagnostico, el que en general será distinto de acuerdo a quien es el paciente , donde vive y cuanto tiene.   Me refiere un amigo, que a un ciudadano que el conoce, que cometió el error, grave error, de llegar por allí a hacerse una revisión de rutina en uno de estos hospitales, le hospitalizaron y 15 días después aun no había un diagnostico definitivo, pero ya se acumulaba una cuenta que ya sobrepasaba los 800,000 lempiras. Tomada la decisión de abandonar el hospital, fue informado de la oprobiosa suma adeudada y la obligatoriedad de pagar o pagar. Claramente si se negaba, la central de riesgos echaría sobre el sus tentáculos y los juzgados le obligarían a pagar por descansar con infinidad de agujas en los brazos, y por atenciones por una enfermedad inexistente. Este ciudadano según mi amigo, por allí anda trabajando, para pagarle al hospital la suma robada, y que lo único que lo tuvo al borde de la muerte fue que le cobraran casi un millón de lempiras por nada. Pero para este hombre no hay recurso legal posible, no hay defensa alguna, se metió con la mafia y tiene que pagar o pagar.
Otra mafia importante es la de los grandes comercios y tiendas de venta de bienes de consumo para las mayorías del país. Estas tiendas, ya sea de electrodomésticos, vehículos y alimentos, también forman parte de los dueños de la mafia financiera o sus familiares menos favorecidos económicamente. Para ejemplificar, si alguien compra un vehículo a estos mafiosos, y dos días después este falla, la empresa vendedora no incurre en responsabilidad alguna, ya que las reparaciones y cambio de piezas en general corren por cuenta del comprador. Le obligan a llevar el vehículo a mantenimientos programados , los costos de estos  deben ser cubiertos en su totalidad por el comprador, que termina atado a una empresa a la que le tiene que pagar periódicamente cierta cantidad de dinero, a cambio de mantener vigente una garantía , que cuando se intenta ejecutar, nunca , pero nunca se efectúa. Los que venden electrodomésticos también son parte de estas mafias,  vendiendo cualquier cantidad de porquerías sin ninguna garantía para el consumidor, exceptuando aquella garantía en la que si no paga lo ponemos en la “central de riesgos” para que nunca le vuelvan a dar crédito. Hay una empresa mexicana que opera en Honduras cuyos empleados se meten a las casas de los deudores atrasados o que se niegan a pagar por aparatos que no sirven, y les llevan todo lo que pueden de sus casas, allanamientos totalmente ilegales, por los que nadie en Honduras hace nada. Y en cualquiera caso de estos u otros, la amenaza latente, la extorsión, “la central de riesgos”.
Y por ultimo hablare de una no menos importante mafia, la mafia religiosa. Es esta la que tiene la misión subjetiva de la extorsión, la que sutilmente amenaza a los creyentes con el infierno, con que no van a llegar al cielo, si se rebelan. Son los miembros de la cúpula religiosa nacional, la que subliminalmente les enseña a los feligreses que hay que soportar, que ser pobre no es malo, mientras ellos no lo sean y que Dios se encargara de todo, sabidos que pasaran sus vidas enteras y los mafiosos seguirán en la opulencia que les genera el conformismo de los que les creen. Esta mafia departe, comparte y participa de los planes de las mafias políticas y financieras a la sazón las más poderosas y dirigidoras de la orquesta de la extorsión, el robo, la corrupción y otras tantas desgracias más que les ocurren a los hondureños. Dentro de todas las mafias, la más influyente y con mayor poder de incidencia en las mayorías fanáticas hondureñas, de allí su importancia, de allí por que comen en el mismo plato, van a las mismas tiendas, y viven en las mismas colonias con  los otros mafiosos.
Un ultimo apunte importante que no se debe escapar es que los integrantes de todas las mafias que hemos mencionado, son las mismas personas, sus familias o sus testaferros, una sola mafia, organizada de manera definida , al estilo siciliano, lo que permite afirmar que la capacidad de decidir nuestra ha sido secuestrada por un grupito no de empresarios sino de delincuentes, vale decir con la complacencia nuestra, que antes de señalarlos con el dedo inquisidor, buscamos formas y formas de justificar cada barbarie que cometen contra los nuestros.
De la mafia política no me ocupare hoy, es tan extensa, que necesitaría un articulo completo solo para hablar de ella, quizás un poco mas adelante lo haremos con gusto, por hoy baste referirnos a esto y esperar que esta vez nuestra puesta en escena genere la controversia suficiente para discutir sobre estos temas. Termino diciendo que Honduras no va a cambiar, mientras las mayorías no cambien su forma de pensar, de actuar y no entiendan que los políticos  quienes se roban lo de todos, también les roban el futuro de nuestra patria y de los que vivimos en ella. No sigamos condenándonos a cambio de una bolsa solidaria, no vale la pena. Saludos a todos los que nos leen y gracias por regalarnos minutos preciosos de su tiempo.
MACH
12.05.2016

lunes, 18 de marzo de 2013

Bandidos hay en todos lados

Recién veía un programa en Antena 3 un canal de la  televisión de España, en donde en un programa de tipo investigativo, hablaban de las muchas trampas que en aquel país usan los bancos para despojar de su dinero a las personas que confiadamente ponen a su disposición su dinero.
El presentador de aquel programa, dialogaba con su invitado, un caballero que a decir de el mismo, hizo carrera dentro del sistema bancario de aquel país, y que de manera escalofriante narro, todas las trampas que utilizan los bancos en España para despojar a los ahorrantes de su dinero.
El primer fraude, que se menciono es que cada banco tiene sus tarjetas de crédito, y se despezuñan por venderle a sus ahorrantes esos instrumentos de esclavismo tan populares en el mundo de hoy. Cada tarjeta, explicaba el experto, tiene sus cobros escondidos detrás de la letra pequeñita del contrato y la última vez que el gobierno de España hizo algo en defensa de los tarjeta habientes , fue cuando obligo a los bancos a aumentar el tamaño de la letra en 1.5 milímetros de tamaño.
A toda tarjeta de crédito le cargan seguros de deuda, contra robo, contra fraude, que nunca se cumplen, ya que el banco siempre va a quitarle algo al tarjetahabiente, lo acosara, demandara a el y sus avales. Como una coincidencia aparte mencionaba que cada banco tiene su particular aseguradora, o sea que no pagar es parte del negocio del banco.
El segundo fraude es aquel mediante el cual cuando se llega a la ventanilla, se le ofrece al ahorrante una andanada de grandes negocios. Acciones preferentes, fideicomisos, inversiones en bolsa, etc., etc., todas estas actividades sin ninguna responsabilidad para el banco, en el caso común que el ahorrante pierda su inversión.
El tercer fraude asociado a los bancos, es el asunto inmobiliario, mediante el cual le venden casas a las personas y al tener un mes de atraso en su pago, de inmediato lo notifican que debe poner a disposición del banco su casa, la que ha estado pagando por el tiempo que sea y que por hacerle el favor, si entrega su casa en buen estado, no lo demandaran. O sea si pago 25,000 dólares, le hacen el favor de quedarse con su casa y con sus 25,000 dólares. Si esto no es robo, no sé cómo se llama.
Pero la motivación de este artículo es mostrar que, en Honduras los bancos tienen exactamente las mismas prácticas, y hasta más. Le llaman a usted por teléfono, por que ya paso un día de la fecha de pago, y le cobran la llamada, a un precio que ellos determinan, y a usted solo le queda pagarles. Una urbanizadora que tiene una colonia en el sector Rio Nance de Choloma, le envía a la gente una cartita donde le dicen exactamente, esto, “entréguenos su casa, y le haremos el favor de no demandarlo”, pero de ninguna manera le hablan de lo que usted ya pago y de que ellos volverán a enganchar a otro incauto, al que a la postre esperan poder hacerle lo mismo, de manera que la misma casa les producirá 4 o más veces el valor esperado por ese bien. Pareciera que el negocio no es vender la casa sino estarla reposeyendo quedándose con el sudor y el sacrificio de los incautos.
Los seguros de deuda ni que decir, un robo. Los otros seguros, de vivienda, de auto, de lo que sea, a menos que usted sea un poderoso, lo que le viene encima es que cuando le toque ejecutar ese seguro, no le van a pagar.
Así mi amigo, que, aunque “mal de muchos, es consuelo de tontos”, hay bandidos en todos lados, y Honduras no es la excepción. Pero también hay personas inocentes que enriquecen a estos bandidos ya sea por acción o por omisión. Salga de las tarjetas de crédito, no las necesita. No compre al crédito, ahorre y compre al contado, le será mejor y más grato. Y por último cuando llegue a la ventanilla del banco y lo ametrallen con las grandes ofertas que lo harán millonario, no sea ambicioso, sino esta seguro, no lo tome. En general una premisa valida, es “desconfié de todo aquello que parece demasiado bueno para ser real”. Si los bancos vieran un gran negocio en esas inversiones que le ofrecen, las harían ellos y se quedarían con las ganancias.
Medite en lo que le digo, y vera que es cierto.
MACH
18.03.13

La fábrica de pobreza sigue a toda marcha y el silencio nos hace cómplices.

A veces la vida te frena en seco cuando menos te lo esperas. El otro día estaba tan tranquilo, entretenido leyendo un poco para despejar la ...